¿Conoces a alguien que es un desastre con las tarjetas de débito o crédito porque las mezcla y no sabe cuál debe usar cuando va a pagar?’….y eso, ¿le enfada MUCHOOOOO a su pareja?? Entonces tienes que ver esta anécdota matutina de hoy.

Conozcas o no a esa persona, la solución arbitrada por Diego, el empleado de la entidad que me atendió tiene su gracia ? (bueno, al menos para mí)

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Una Anécdota de la Vida

Buenos días. ¿Cómo estás? Aquí estoy hoy con una anécdota matutina que me acaba de suceder en el CitiBank. Me ha hecho sonreír. Pienso que la vida es una película maravillosa. No hay que como estar atento a lo que sucede. Es súper emocionante.

He entrado en el banco. Había mucha cola, bueno, no mucha. Había una persona delante de mí. Y, he estornudado. En el momento de hacerlo, el cajero, se ha levantado, me ha mirado y me ha dicho: “Salud”. Le he dado las gracias y he pensado que poca pinta de americano, de gringo debo de tener para que este hombre, este chico joven me haya dicho esto en español y no me haya dicho bless you. Debo tener la cara del toro de Osborne pintada por aquí.

Una historia de dos tarjetas

Luego, me ha atendido muy bien y me hecho las gestiones. Y, he empezado a hablar de mis pensamientos en voz alta. De que tengo dos tarjetas una en una cuenta con mi esposa, otra que es sólo mía y que las mezclo siempre. Tengo un lío terrible y que mi mujer siempre me riñe porque uso la que no tengo que usar y las mezclo.

Seguro que más de una se está riendo con esto porque me da que esto debe ser algo muy frecuente entre los hombres porque él me miraba muy sonriente. Se reía y me esperaba a que yo acabara todo mi pensamiento.

Entonces, me dice con acento muy marcado se ve que es hijo de hispanos, pero nacido aquí: “Señor, por favor, ¿usted se me permite su tarjeta?” Y, yo sí, sí, sí claro. Se la doy y saca un bolígrafo, un rotulador y el tío coge la tarjeta y le hace hay un circulito.

Le digo ¡Guau! ¡Qué bueno! ¡Qué cosa más simple! Y, ¿cómo no se me ha ocurrido para distinguirlas? Y, el tío me miraba así súper sonriente. Le digo, el circulito qué buena idea, qué buena. Dice: “No, señor. No es un circulito. Es el anillo, el anillo de casado. A usted no se le va a olvidar jamás de que esta es la tarjeta que tiene compartida con su esposa.

Me ha hecho mucha gracia. Le he dado la mano y me he marchado. Diego Rojas se llama. Me ha hecho muchísima gracia. Nada más, sólo compartirte esta anécdota de mi vida cotidiana. ¡Qué importante es reírse de estas cosas! Si no, creo que la vida sería insoportable.

Cuídate mucho. Chao. Ten un buen día.