Dice un amigo psiquiatra que damos limosnas a pobres para sentirnos buenas personas. Creo que puede tener mucha razón.

Ayer terminé la jornada tan agotado como emocionado. Me conmuevo con mi trabajo porque soy testigo privilegiado de las transformaciones de personas en mejores humanos. Puede que no me entiendas, pero si te digo que es mi vocación, igual sí.😊

Bueno, terminé y salí a la calle a caminar sin rumbo, a observarlo todo y sentir el movimiento de la vida. Soy un curioso de lo humano, un voyeur de latidos de lo cotidiano.

Y de pronto, puse mis ojos en los de un vagabundo. Un hombre de unos cuarenta años que estaba sentado en la terraza de un bar, también atento a todo el paisaje.

Me acerqué y le di 10 euros.
“Para que te tomes una cerveza”, le dije
“¡Sí, mi teniente!”, exclamó haciendo con la mano el saludo militar. Y añadió mirándome a los ojos, “gracias buena persona” y me dio su mano y yo le di la mía. 😍

Buenas Personas y «Vagamundos»

Confieso que no hubiera sido raro que yo hubiera acabado olvidado en la calle, como un «vagamundo» más. Solo es que encontré mi sitio y propósito en la vida.

Siempre que encuentro a alguien abandonado en la calle me conmuevo. Y me veo a mí en su lugar. Quizás la compasión que siento es egoísta. También mi bondad.

Disfruta del día.