Llega el día del padre. Llamaré por teléfono al mío que vive en Bilbao y le diré cosas bonitas. Traigo también ahora a mi memoria a quien fuera mi padre profesional. Él fue mi primer jefe. Recuerdo que el día que me estrenaba como trabajador por cuenta ajena con «veintipocos» añitos, me llamó a su despacho para darme algunas instrucciones.

El Padre Profesional

Allí que me fui yo con una mezcolanza de nervios, ilusión y candidez, mucha candidez. La reunión duró unos quince minutos. Al finalizar me levanté de la silla con energía, dispuesto a entregarme a la faena encomendada y al tomar el pomo de la puerta para salir del despacho, le escuché decirme con serenidad – ¡Ah Ignacio!, ¡sería bueno que te hicieras con una AGENDA para que puedas tomar anotaciones! (preciso que entonces Internet era solo una fantasía)

-¡Una AGENDA! -pensé feliz y sorprendido. Desde aquella mi primera agenda chispas, conservé año tras año todas las agendas. Aquel padre profesional fue bueno, inspirador, paciente, amable… aprendí mucho de él y con él.

¡Qué importante es tener un buen padre profesional! Creo que muchos de los profesionales exitosos que hay, lo son porque tuvieron buenos padres profesionales. Solo esto. Quería compartirlo.

Disfruta del día.