Creerse superior a los demás hasta llegar a subestimar en público la capacidad intelectual de alguien es algo que suele suceder a algunas personas cuando alcanzan puestos de responsabilidad máxima.

Hoy te acompaño una reflexión sobre una intervención de D. Ignacio Sánchez Galán, presidente y CEO de Iberdrola. Desde luego, un momento desafortunado.

También te hablo de lo que pensó mi hija de quince años al ver este ejemplo que desmerece la condición del mejor liderazgo.

¿Qué le pasa en el alma a un hombre inteligente que ha alcanzado el éxito profesional para que trate de esta manera a otras personas?

Ojalá de esta reflexión se desprenda alguna utilidad o aprendizaje, no solo para quienes lideran organizaciones, también para cualquier ser humano.

El Peligro del Éxito

Me acaba de llegar en este vídeo del señor Galán dando una charla o una conferencia, no sé si en la junta de accionistas. Está circulando por las redes me imagino que a una velocidad terrible.

Quería hacer algún comentario. Compartirte algún comentario que me ha hecho una de mis hijas respecto de este vídeo que yo le he puesto. Y, también, la verdad, es que me gustaría conocer tu propia opinión.

Te lo pongo. Dura muy un poquito, unos segundos y luego hago un comentario.

Actuar con arrogancia

Más allá de saber si es un montaje o no, que pudiera serlo, lo cierto es que parece no serlo. Le he preguntado cómo os decía una de mis hijas y la verdad que se ha quedado bastante indignada. Tiene 15 años, pero me decía: “Papá, él dice que no piensen, que ejecuten, pero el que no piensa es él. Él debería pedir las cosas con respecto, sin creerse superior a nadie. Y, a mí, no me gustaría tratar con ese señor por muy poderoso que sea, o por mucho prestigio profesional o porque tenga muchísimo dinero porque no sabe tratar a las personas.”

Me ha parecido bien interesante su reflexión. Más allá de hacer alguna evaluación sobre el again, again del inglés que, por cierto, me lo corregía mucho mi hija pequeña.

Pienso en la reflexión que yo hago desde mi competencia, desde mi profesión es que todas las personas actuamos con coherencia. Todas personas hacemos todo por algo. Y, en un hombre inteligente, como presumo que es él, que ha llegado a alcanzar ese éxito profesional, ¿qué pasa una persona que tiene ese arrebato, esa forma de dirigirse, de subestimar a otra persona? ¿Qué es lo que está pasándome?

Todos cometemos torpezas

Quizás esté siendo un ejemplo para entender que, hasta las personas muy inteligentes, de vez en cuando, pueden cometer torpezas. Sin más, esta es mi reflexión. Ojalá le sirva de algo. No sé si mi reflexión desde luego, pero a él seguro que le ha servido porque el éxito como humano dista mucho del exclusivo éxito profesional.