Hoy en mi paseo vespertino te quiero hablar del poder de las conversaciones. O, al menos de un pequeño capítulo porque daría para horas, el poder hablar del poder que tiene una conversación.

Si tienes interés en mejorar o incluso, salvar alguna relación o desencuentro de tu vida…con tu pareja, hija, hijo, hermano, padres, cuñada…amigo, amiga, compañero de trabajo etc, quizás esta reflexión que te comparto en mi paseo de hoy te resulte de interés. Lo digo en serio.

Somos seres lingüísticos

Ya sabéis que las personas somos seres lingüísticos. Es por nuestras conversaciones que creamos mundos nuevos, que impactamos en los demás, que les transformamos a los demás, a los que nos acompañan en nuestra vida con nuestras declaraciones.  Diciendo te quiero, diciendo te amo, pidiendo perdón, despidiéndonos, diciendo adiós,… Bueno, con tantas declaraciones,…

¿Cómo eres tú conversando?

Hay algo que me parece muy interesante para entender el poder verdadero que tiene una conversación. Además, lo vas a poder experimentar de una forma muy práctica que hoy te quiero proponer. Te va a ayudar a comprender cómo eres tú conversando, cómo es tu conversación.

Un ejercicio práctico

Esto pasa por preguntar a las personas que quieres, a tus compañeros de trabajo, a tus hijos o hijas, a tu pareja, a tu mujer, a tu marido cómo son esas conversaciones que tenéis vosotros y cómo eres tú conversador.

Esto yo diría que es casi el primer capítulo. La antesala para entender el poder de la conversación es tener conversaciones sobre cómo son mis conversaciones o nuestras conversaciones. Yo lo propongo muchísimo en mi trabajo a muchos clientes, a muchos coachees.

En los matrimonios, muchas veces hay desencuentros que tienen que ver con la comunicación. Falla la comunicación, se suele decir. Esto tiene que ver, efectivamente, porque no había una conversación previa casi sobre cómo son nuestras conversaciones.

Una anécdota familiar sobre el poder de la conversación

Os cuento una anécdota de ayer. Fuimos a cenar con dos de mis hijas, mi mujer y yo. Les pregunté cómo creían ellas que eran nuestras conversaciones en familia. La más pequeña de 12 años, me dijo que nuestras conversaciones son raras, entre comillas. Yo me quedé bastante sorprendido. Tengo que reconocer que un poco decepcionado porque yo pensaba que esto lo estaba haciendo moderadamente bien y va a ser que no. Todo eso me pasó en mi conversación privada.

Sin embargo, ella me dijo: “No papá. No me entiendas mal.” (debió de ver mi cara del susto). Me parece que son muy interesantes. Lo que digo es que son diferentes a lo que yo escucho en otras casas. Nosotros también hablamos de esas cosas que ellos hablan de la vida, pero nosotros hablamos de cosas que yo no escucho allí, de cosas más profundas. Me dijo que le gustan mucho.

Temas de conversación profundos

Le pregunté de qué temas hablamos. Me mira y me dice temas como el que estamos hablando ahora, sobre como son las conversaciones que tenemos. El otro tema, se apoyó también sobre lo mismo, pero insistió más en los aprendizajes que se le generaban de estas conversaciones.

Hoy, me decía que: “Oye papá yo lo que sí quiero que sepas es que no cambies nada. No cambiemos nada. A mí me gustan mucho estas conversaciones que tenemos en casa. Aprendo mucho con ellas.”

Yo os lo quería compartir. Creo que puede ser una herramienta muy práctica al alcance de todo el mundo que comporta un cierto grado de valentía. El quererse enfrentar a una conversación con alguien a quien uno quiere o bien con alguien con quien ha tenido un desencuentro bien en la familia, bien en los amigos, bien en el trabajo y conversar sobre cómo conversamos, la antesala de la conversación.

La importancia del contexto en las conversaciones

Para ello, os quiero proponer algo que muy pocas veces o muy poca gente sabe que es la importancia del contexto para enfrentar una conversación. Solo me gustaría que hoy te quedarás con qué importante es saber cómo yo me encuentro para enfrentar esa conversación, para emprenderla, cómo está el otro o el grupo de personas que tengo, cómo es el lugar en el que la voy tener, en qué momento del día, … Todo esto es fundamental. Atender a todos estos aspectos van a contribuir a que esa conversación sea más o menos exitosa.

Nada más. Solamente quería desearte que tengas un gran día en esta playa que estoy visitando, un poquito más ruidosa.

Seguimos en contacto. Espero que esta reflexión siempre comparto hoy contribuye a que tu vida esté un poquito más plena. Tienes todos estos paseos matutinos y vespertinos.

Cuídate mucho. Un abrazo.