Caminaba sobre las 9h por Miguel Angel, con el frescor que despierta la mañana. La luz era muy especial y mucho más natural que otros días. Las personas también me parecían más guapas de lo normal. Por la izquierda me adelantaba con alegría, una jovencita que susurraba al oído de su Samsung un ¨Hola cariño¨. Los labios ancianos de una vagabunda apuraban un pitillo maltrecho, mientras agachaba su gesto lento bajo un coche y hacía «pssssss» a un gato que no veía y debía estar ahí. Yo continúo mi marcha, envuelto en este post y en una melodía: la trucha de Schubert, (herencia paterna)… Y pensaba que a estas horas de primer café, el corazón de los españoles late a la misma temperatura y con igual sonrisa. Como si no fuéramos tan distintos, los unos de los otros. Alcanzo el final de Zurbano y mi mente ha alumbrado estas líneas y la idea boba de que en nuestro querido país, se hace mucho ¨la cobra laboral¨.

¿Qué es la «Cobra Laboral»?

Sabéis bien a lo que me refiero. Es un movimiento ágil, usado por profesionales «falsos empáticos». Te escuchan con atención ensimismados y en cuanto creen que no van a obtener nada de ti…¡zas! ¡hacen la cobra laboral! Se apartan de abrazar tu iniciativa con gesto de reptil y cero vergüenza, mientras a ti, se te queda cara de «atontao».