Ayer llegué a media tarde a casa de mi padre en Guecho. Entré en el office de la cocina con el estómago vacío y la mente puesta en el bocata de jabugo que no pude comprar en el aeropuerto. Para mi sorpresa, finalmente, el cosmos quiso que disfrutara de un bocadillo de tomate con jamón rico, gracias a la iniciativa espontánea de una Santa que trabaja y cuida de la logística del hogar y de mi padre, desde hace más de veinte años.

Me gusta mucho la luz de esta sala, sobre todo con la persiana medio bajada. Cada vez que estoy aquí, recuerdo a mi madre. Juntos solíamos podar las hortensias que crecen a la izquierda de la ventana, en la jardinera. También plantamos un pequeño naranjo que trajimos del hospital cuando le dieron el alta hace muchos años atrás.

Flores Eternas

Te confieso que me encanta regalar flores porque en ellas encuentro siempre historias entrañables o buenos sentimientos de mi vida y porque su belleza aunque parezca efímera, en el fondo de mi corazón es eterna. Las flores son para mí, momentos entrañables de cariño junto a mi madre.

Disfruta del día.