Gracias Mamá. “¿Qué te pasa hijo? ¿Qué vas a hacer hoy?” -me preguntó allá por los 90, mi querida madre (se llamaba Marisa)-.

-No sé- le respondí, mirándole a los ojos. Yo había terminado mi carrera de derecho, el servicio militar y mi primer master.

-Pues…¡A VOLAR A VOLAR!- me dijo animosa y alegre. Me sentía perdido. La vida profesional se me presentaba como un inmenso abismo. Había mucho paro entonces y lo peor de todo: no tenía idea alguna de qué quería hacer con mi vida. Era temprano y mis pensamientos deambulaban por la casa de mis padres, mientras atemorizado me refugiaba en un sofá del salón. De pronto, apareció aquella mujer de paso firme y energía inagotable. Ante mi “no sé”, ella me regaló aquel “¡A VOLAR A VOLAR!” que me impulsó a buscarme la vida entonces y sigue haciéndolo aún cada vez que me fallan las fuerzas. Nunca te agradecí Mamá aquel regalo que me hiciste. Me llenó de confianza. Gracias Mamá y felicidades en el día de hoy. Hubieras cumplido 70 años. Te quiero.