Ayer estuve muy concentrado preparándome emocional y racionalmente para un taller con un grupo de líderes que esta tarde van a aprender a crecer desde un lugar distinto. Yessss 😀!¡Qué emoción!

Creo que caminé unos 50km por Crandon Park, diseñando el encuentro (siempre lo hago así). Me ayuda a conectarme con mi autenticidad y sentir cada paso que quiero dar.

Tanto caminar me distrajo de mis quehaceres cotidianos pero mi mujer sabe que el día anterior a un taller grupal, soy como Nadal o la selección de baloncesto, la víspera de una Final.

A veces pienso que me tomo demasiado en serio. Siempre he detestado decepcionar a las personas. Y uno de los sentimientos con el que más me suelo pelear es con el miedo a fracasar. Es lo normal si repaso los estándares de exigencia en los que creció mi educación.

Como todo, tiene una parte buena: me abre la oportunidad de vivir experiencias poco habituales para la mayoría de las personas. La mala, soy demasiado severo con mis errores cuando los cometo (y los cometo).

Una vida cualquiera

Para cenar hice un wok de verduritas con atún y me curré unos macarrones con tomate churruscaditos en el horno para el lunch de mi hija y un regimiento que quiera comerlos. Y luego me acosté en paz, con la conciencia tranquila.

Disfruta del día.