El otro día tuve oportunidad de compartir mesa y mantel con una buena persona. Como es muy joven, su mirada aún revela que tiene hambre de vivir con intensidad las experiencias que están por llegarle. Y también creo que no dudaría en comerse el mundo de un bocado, si alguien le desafía a hacerlo.

Sin embargo, durante la conversación reconoció, con esa candidez propia de la juventud, que en varias oportunidades de su vida había recurrido a decir “mentiras piadosas” para obtener un resultado justo.

Nunca digas mentiras piadosas

Yo compartí con él una frase que sabiamente me regaló hace años un médico que trataba con pacientes enfermos de cáncer: “Ignacio, yo soy partidario de decir verdades piadosas, nunca mentiras piadosas”.

Desde que escuché esta frase a aquel doctor, voy también regalándola por la vida a quien se la quiera guardar en el corazón, igual que yo hice.

Soy fan de las verdades piadosas que es algo muy distinto a los peligrosísimos “sincericidios” de los que presumen algunos cuando afirman: “es que yo siempre digo lo que pienso”. Suelen ser los mismos que suspenderían en Primero de Empatía ? ?

Ahora ya lo sabes, en la vida mejor decir VERDADES PIADOSAS ¿no te parece??

Disfruta del día. Un abrazo fuerte.