Un día me dijeron:

“¿Alguna vez has tenido un pájaro entre las manos? Así eres tú. Si no lo has probado, siéntelo. Te ayudará a entender. Eres el pájaro y eres las manos.”

Nunca había escuchado antes una descripción de mi naturaleza tan conmovedora y que, además, me transmitiera tanta ternura.

Si me conoces desde hace tiempo ya sabes que soy un hombre sensible y delicado. Si no lo fuera, no podría dedicarme a este arte del desarrollo de personas y organizaciones.

En mi experiencia laboral, observo que la sensibilidad humana necesita ocupar posiciones de mayor protagonismo en los centros de trabajo de todo el mundo. Porque hay demasiado liderazgo de oropel y una ausencia grande de vida interior en nuestra civilización.

Necesitamos líderes con mucho talento. Sabios que pongan el alma entera de su cabeza y corazón para transformar a hombres y mujeres en algo mejor de lo que hoy somos. La vida entonces se librará de muchas dificultades y será aún más maravillosa vivirla. Todo llegará… seguro.

Disfruta del día.