Mi abuelo decía que cuando prestas dinero a un amigo, porque te asegura que está pasando una mala racha, lo habitual es perder el dinero y al amigo.

Pienso que la dignidad avergonzada del que debe o su caradura sin vergüenza, (según el caso), se sienten comprometidas al largo plazo. Así que habitualmente, es el propio amigo, el que cuando te ve por la calle, se cambia de acera para evitar cruzarse con el recuerdo de su deuda pendiente.

Interesadamente se va alejando de la amistad y de la posibilidad de devolverte el dinero. ¡Qué paradoja!😥