¿Qué falta en las empresas?

Lo mismo que le FALTA a nuestra Humanidad.

En mi paseo matutino de hoy reflexiono sobre esta pregunta y, lo más importante, sobre su respuesta.

Es algo de lo que me encanta hablar cuando visito empresas a las que les interesa descubrir aprendizajes que les permitan ser más eficaces y eficientes. Y así, de esta manera, ganar más dinero.

Yo además les hablo de su corresponsabilidad para hacer un Mundo Mejor y la posibilidad de impactar positivamente en los seres humanos.

 

Aquí estoy en mi paseo matutino con muchísimas ganas de retomar estos paseos, estas reflexiones. Acabo de llegar de España. Llegué anoche y la verdad es que tenía muchas ganas de salir a disfrutar por aquí, por la naturaleza.

Hoy vengo con una pregunta que es, ¿qué es lo que le falta a nuestras empresas? Bueno, le faltan muchas cosas pero que creo que es algo esencial que le sigue faltando a nuestras empresas.

El crecimiento personal

Creo que falta lo mismo que le falta a nuestra humanidad. Le falta vida interior. Lo decía ayer en un programa de radio. En nuestra civilización, la sociedad, no sé por qué razón, le hemos dado la espalda dolorosamente a la vida interior, a todo lo que tiene que ver con el crecimiento personal.

Cuando voy a las empresas a vender mi melón, como se suele decir, a vender mis servicios siempre digo lo mismo. Es increíble, es verdad que en grandes compañías y grandes corporaciones de prestigio internacional contratan a personal, a empleados buenísimos con unos cocientes intelectuales altísimos, con unos masters o másteres y títulos espectaculares. Gente muy cualificada que son capaces de fabricar, de hacer máquinas, robots de una calidad infinita pero que paradójicamente no saben nada de la propia maquinaria que ellos constituyen como seres humanos. El manual de instrucciones que todos tenemos como que sabemos muy poco, que hay poca información.

La vida interior

Es una pena. Lo que realmente falta es precisamente incorporar todo lo que tiene que ver con la vida interior, todo lo que tiene que ver con la emocionalidad, la sensibilidad. Todo eso que ha quedado al margen de la racionalidad que es a lo que parece que ha predominado y a lo que se le ha dado importancia.

Creo que el ser humano, precisamente, si no se está viviendo con absoluta plenitud o al menos se está viendo con mucha dificultad tiene que ver con eso porque todavía no hemos sido capaces de darnos permiso para integrar esto con absoluta normalidad.

Un mundo mejor

Y, eso se empieza además a hacer desde los colegios o por qué no ahora también desde las propias empresas. Las grandes compañías son corresponsables para con la humanidad, para con la posibilidad de hacer un mundo mejor. Y, precisamente por eso yo les digo que, si conseguís que vuestros empleados, vuestra gente, vuestros equipos aprendan a incorporar toda esta parte que falta que tiene que ver con las emociones, con la sensibilidad, con el conocerse, con el autoconocimiento, ellos se van a encontrar mucho mejor.

Esto va a impactar en sus vidas. Ellos a su vez van a impactar en sus familias, en los compañeros de trabajo y por ende van a estar mucho más felices y más plenos. Y, por lo tanto, van a hacer un mundo mejor. Así se construye un mundo mejor. Desde luego, lo que sí que van a conseguir seguramente es hacerles ganar mucho más dinero a sus propias compañías. Además, todos ganamos.

Un detallazo

Por último, quería dar las gracias a una persona que me sigue y que tiene una gran vida interior que se llama Cristina Tallada. Es una emprendedora que me ha regalado este polo de color verde que sabe que me gusta que pone paseini matutini con muchísimo cariño.  Le quería dar un beso desde aquí. A todos, pero a ella en especial porque me pareció un detallazo. Claro que sí. Ahora sigamos creciendo y paseando en nuestros paseinis matutinis. Cuídate mucho y que tengas un gran día.

Chao.