Epicteto, el estoico decía que el RESENTIMIENTO es la emoción del esclavo. Hoy en mi paseo matutino reflexiono sobre este sentimiento tan doloroso y te comparto alguna clave que a mí me ha resultado de utilidad para alcanzar la paz, en algún episodio de mi vida.

El Resentimiento: la emoción del esclavo

Aquí estoy en mi paseo matutino con ganas de hablarte del resentimiento. Epicteto decía:

«El resentimiento es la emoción del esclavo»

A mí, me parece una definición muy afortunada.

Cuando uno siente resentimiento hacia alguien es como que uno mismo se estuviera inoculando un veneno, un dolor terrible. Uno se siente víctima de un daño sufrido en la dignidad mancillada, un daño terrible verdad. Es como que estuviera queriendo que el otro se muera. El veneno me lo pongo yo para que el otro se muera.

Entender la corresponsabilidad

Fijaros que yo, sin haber sido una persona rencorosa a lo largo de mi vida sí que es verdad que en algún momento he podido sentir esto respecto de una situación que he considerado absolutamente injusta. A mí me sirvió mucho el darme cuenta que para poder perdonar yo tenía que entender mi corresponsabilidad en aquella situación.

De alguna forma comprendí que seguramente desde mi desde mi falta de intención o de mi falta de consciencia del haber actuado de una manera u otra también se puede hacer daño a otras personas. O lo pueden interpretar así.

A veces digo que hay muchas torpezas que cometemos sin darnos cuenta de que estamos haciendo igual daño o lastimando a otras personas.

A mí me sirvió mucho el entender mi corresponsabilidad para con aquella situación. Ya sabéis que para que, entre la paz en el alma de una persona, lo primero que tiene que hacer es salir el resentimiento, el dolor, el sufrimiento. Es la única manera. Y, eso comporta un ejercicio de mucha introspección y mucha generosidad para con la situación que aconteció, para con el otro. Ser muy generoso. Es la única manera de poder perdonar de verdad, de corazón.

¿Cuándo se rompió el amor?

Le he preguntado a una de mis hijas. ¿Cómo uniría ella a dos personas que están resentidas? Lo que me ha dicho es: “Papá yo creo que había que ir a mirar al principio de todo, cuando se rompió el amor.” Esto del cuando se rompió el amor no lo decía ella, lo digo yo.

¿Cuándo se rompió el amor? ¿Cuándo empezó a deteriorarse la relación? A veces uno si indaga ahí, llega a darse cuenta de que es una anécdota a una torpeza. Algo absolutamente absurdo que lleva luego a unas situaciones casi irreparables, irreversibles. Muchas veces incluso para el resto de la vida.

Nada más. Solamente esta pequeña reflexión como siempre no dogma de fe, sólo es mis pensamientos, mis ideas. Y aquí te comparto este paisaje maravilloso por si hubiera algo de resentimiento en tu corazón. Que esto alivie un poco ese dolor grande. Cuídate mucho. Que tengas un magnífico día. Chao.

Un abrazo, disfruta del día.