Ayer, en mi paseo matutino, me acompañó mi hija mayor, con quien mantuve una conversación maravillosa sobre la importancia de la empatía en la vida.

Teníamos invitados en casa, así que propuse durante la comida, que cada uno de nosotros compartiéramos algo bonito que nos había sucedido durante la mañana.

Todos contaron sus historias con generosidad y alegría. Todos, salvo uno: yo. Nadie se dio cuenta del detalle, a excepción de mi hija mayor.

Cuando todos se levantaron de la mesa, ella y yo nos quedamos aún sentados y me dijo:

“Papá , falta tu historia bonita”.

Yo le dije mirándole a los ojos que era

“El paseo que habíamos dado juntos por la mañana”

También había sido su historia bonita. Luego le dije emocionado:

“Ves hija, lo que te decía en nuestro paseo: vamos dormidos por la vida. Nadie ha reclamado mi historia”.

Y ella se emocionó también.

Sobre la empatía

Y llegó la hora de cenar. Y alguien se quejó de la falta de empatía que tienen algunas personas. Y compartió con todos un whatsapp para validar su queja.

Entonces, yo les desvelé de manera respetuosa y con todo mi amor, lo acontecido durante la comida con mi hija mayor y mi historia bonita olvidada por todos ellos.

Y mientras cenábamos, se hizo el silencio en la mesa.

Disfruta del día. Hasta el 25.