“¡Hay que ser humilde!” ¿Cuántas veces hemos escuchado esta consigna a lo largo de nuestra vida?

En mi Paseo Matutino de hoy, reflexiono sobre el significado de la palabra “humildad” y algunas consecuencias que pudieran derivarse de la diferente interpretación y comprensión del término.

También te comparto varias anécdotas que quizás sirvan para ayudarte a ampliar tu mirada. Como siempre, con la vocación de animar a la reflexión y quizás la apertura de nuevos sentidos que nos ayuden a crecer como “seres humanos”. Ojalá te resulte de alguna utilidad. ?

Aquí estoy en mi paseo matutino. Mira qué paraíso te comparto para que puedas disfrutar. La vida también se disfruta desde los ojos de otros. Y a mí, me gusta hacerlo.

Mis hijas y la humildad

Hoy quiero hablar de la humildad, un concepto que me ha tenido bien entretenido durante muchos años. Creo que tiene su parte controvertida, por lo menos, para mí lo ha tenido.

Te voy a contar un ejemplo que me ha pasado esta mañana con dos de mis hijas. Les he preguntado a que asociaba ellas la humildad. Una lo asociaba a la bondad y, la otra, más a una persona tímida, a una persona shy, a una persona reservada.

La humildad según la RAE

Creo que las dos tienen razón. Cuando uno va a mirar al diccionario de la Real Academia de la Lengua el significado literal, se encuentra con tres acepciones. Una dice que es el conocimiento que una persona tiene de sus debilidades, de sus limitaciones y que sabe obrar acorde con ese conocimiento.

Otra hace referencia a un tema social, al nivel social de una persona. Humilde es un nivel social bajo. Por último, la otra acepción de la humildad habla de rendimiento y sumisión.

Cervantes: La humildad es la virtud de las virtudes

Es muy interesante estas definiciones. Cuando uno profundiza y va a mirar otros sentidos, otras significaciones, habla de que es la virtud de las virtudes. Cervantes hablaba de que es la primera de las virtudes que, sin ella, todas las demás no son posibles. Seguramente, esto tiene que ver con la herencia judeocristiana o religiosa. Habla de que no hay que hacer ostentación de los logros, de las hazañas. La persona humilde es la que no hace ostentación de su virtud.

Un límite para el crecimiento personal

Honestamente, creo que dependiendo como uno interprete este concepto puede ser una de las mayores limitaciones que va a encontrar en su vida para su crecimiento personal como ser humano.

Una anécdota ilustrativa

Os cuento una anécdota final que me va a servir para ilustrarlo. Cuando llegué a España después de haber estado en EEUU mi primer año, estuve un amigo que me dijo “Ignacio he visto tu página web nueva que has hecho (la hice aquí en este país). ¿Qué tal? ¿Te ha gustado Antonio? Me contestó que sí.

Él estaba con ganas de decirme algo y me dijo: “Mira, me ha parecido que estás tú muy presente. Que es yo, porque yo, porque yo hago, porque yo he hecho, porque mi vida, porque patatín y patatán,…

Por cierto, aprovecho para deciros mi web que es www.ignacioisusi.com.

Esta chorrada que acabo de hacer, es muy americana. En España, decimos este es idiota, porque dice aquí esto de repente. Vamos, porque quiero que vayáis a verla. Sin embargo, en España nunca se haría, porque además está visto cómo hacer ostentación de algo. Una venta muy explícita. Bueno, es lo que es. Sin más y que cada uno que lo coja como quiera.

Bromas aparte. Es verdad que lo he hecho de broma, pero con una intención también. Le dije: “Mira Antonio en EEUU hay millones de coaches en el mundo. No me conoce nadie en este país. Nadie. Me tengo que mostrar. Tengo que hacer una descripción de quién soy personal y profesionalmente. Tengo que hacer la mejor descripción personal y profesional que yo pueda encontrar. Es hacer una autorreflexión de quién soy, contarlo y plasmarlo en ese vehículo, que en este caso es una web. De la forma más bonita, como una flor.

Yo me siento una flor, una flor bonita, una flor con mis pétalos bien desplegados. Ya ves que soy poeta, siempre lo digo. Con un buen perfume y quiero que se acerque la gente a participar de esa belleza que yo siento en mí.

Es hacer, es querer compartir lo que yo soy. Nada más, tan sencillo como eso. Cuando yo sea una persona viejita, me iré arrugando y recogiendo mis pétalos o se me irán cayendo y me moriré. Es tan sencillo como esto.

Mostrarnos como flores marchitas

Quizás estaba cansado un poco de mostrarme como una flor marchita. Cuántas personas vamos por la vida, o hemos ido por la vida durante mucho tiempo, mostrándonos como flores marchitas. Todas las personas somos flores hermosas. Tenemos la obligación casi ética de mostrarnos así. Y, por esta confusión con el término de humildad, creo que no lo hacemos y nos autolimitamos.

Nada más. Sólo quiero que esto sea una reflexión mía muy personal. Que, si te sirve de algo, fenomenal. Por favor, no lo tomes como dogma de fe. No pretendo aquí sentar cátedra de nada. Nada nada más lejos precisamente.

Cuídate mucho y que tengas un gran día. Chao.