En mi paseo matutino de hoy, comparto contigo esta reflexión que últimamente me tiene bien entretenido y por si pudiera ser también de tu interés: La madurez familiar.

El motivo pudiera estar en los encuentros familiares navideños recientes que hemos vivido.

Creo que es un buen tema del que poder conversar en tu seno familiar. Quizás pueda constituir un paso más, en el crecimiento individual de cada integrante de tu familia y en consecuencia, de todo el sistema del hogar. ¡Ojalá!

La Madurez Familiar

Estoy en Miami iniciando este nuevo año. Un día un tanto gris y sobre todo muy ventoso, o sea que disculpa si no si no se me escucha demasiado bien.

Tenía muchas ganas de hablar de la madurez familiar, consecuencia de compartir todas nuestras anécdotas navideñas, de las relaciones familiares, de los regalos de los reyes, de amigos invisibles, etc.

A mi juicio, tener una familia más madura es un auténtico regalo.

Yo asocio la madurez familiar a un estado de desarrollo en el sistema de la familia y en el de cada uno de los miembros que integran esa familia. A mi juicio uno de los ámbitos más importantes es el que tiene que ver con la posibilidad de que todos los miembros de la familia puedan hablar de cualquier tema incluso puedan entregarse y recibir juicios los unos de los otros con absoluta libertad, respeto, y que sea entendido como una auténtica oportunidad de crecimiento o desarrollo personal, individual. Nunca como un ataque. No solamente respecto de la propia familia, sino respecto de las familias anexas de dónde viene uno, desde los ascendentes.

Me contaba una anécdota muy curiosa que por eso salió este debate. Una madre le había preguntado a su hijo adolescente qué opinaba de la cena de nochebuena que habían estado con mucha familia, en concreto desde el lado de ella. La respuesta del chico fue muy elocuente. Básicamente lo que vino a decir es que le parecía que lo que allí se mostraba no era lo que verdaderamente se sentía.

Seguramente, por eso toda una convención por darle un respeto, un saber estar, pero que los sentimientos que parece que tenían muchos presuntos miembros de ese grupo no eran los que allí se ponían. Básicamente, aquello era una actuación, un paripé.

A priori, eso debía de ser muy doloroso para la madre. Pero, automáticamente, fue bien entendido porque, seguramente, es algo que de una forma latente ya estaba en ella. Ella tenía esa intuición de que su propio hijo podría estar adivinando que igual todo no era tan bonito como parecía.

La familia

En todas las familias se cuecen habas, como se suele decir. Sobretodo en las familias que son numerosas o no numerosas, en todas las familias.

Eso nos llevaba al debate de que eso pasa porque el desarrollo es la única manera de que la familia sea madura. Y también, claro que es un problema, cuando estos núcleos familiares son muy maduros pero los anexos no lo son.

No es fácil esa convivencia en momentos puntuales. Aquí coincidíamos los dos en la importancia de traer el sentido del humor y aprender a mirar en dentro del propio seno familiar a los familiares anexos con respecto, con compasión, con ternura, con cariño y entendiendo que aquí cada uno hace lo que puede.

Tan sencillo como eso. Cuando se logra esto este estado de madurez, es un auténtico lujo y esto que se aplica a la familia, realmente, yo creo que vale para todo, para todos los sistemas. Para un para un país mismo. Bueno podríamos aquí hablar muchísimo, pero me estoy enrollando y además se está agotando el brazo porque no tengo palos selfie.

Te deseo que tengas un gran día cuídate mucho y seguimos caminando por la vida con mucha madurez individual y familiar.

Cuídate.

Disfruta del día.