Todos conocemos a personas que ante una situación adversa o períodos de dolor emocional intenso, muestran una capacidad especial de sobreponerse. ¿Cómo lo consiguen?

Hoy en mi Paseo Matutino reflexiono sobre este concepto psicológico conocido como “RESILIENCIA” y te comparto algunas claves que pueden resultarte de alguna utilidad para aumentarla.

Disfruta del día

Aquí sigo caminando por la vida en este paseo matutino de hoy con muchas ganas de hablarte de la resiliencia. Este concepto psicológico del que habrás oído hablar mucho. Dicen que tiene que ver con la capacidad que tenemos las personas de sobreponernos a los períodos de dolor emocional intenso o las adversidades, las contrariedades que la vida nos depara.

 ¿Cómo ser una persona resiliente?

No hay trucos, pero sí me gustaría compartirte alguna orientación al respecto. La persona muy resiliente es el humano que tiene una fortaleza integral. Es un humano sólido. Un humano que aprendió las distinciones que requiere cualquier persona para alcanzar un grado de autoconocimiento muy potente. Ese es un camino.

El otro camino tiene que ver con el entender, el comprender de qué va la vida, de qué va esto que es la vida. Cuando uno empieza a trabajarse, empieza a comprender de qué va la vida, que la vida era otra cosa. No sé si en algún momento se llega a comprender del todo, pero por lo menos yo he podido verificar que cuando uno se trabaja en lo humano crece o trata de crecer, de desarrollarse en lo personal empieza a hacer sentidos nuevos.

La resiliencia: un ejemplo a través del deporte

El mundo del deporte es un buen lugar al que mirar. Nadie duda de que el deportista exitoso es el hombre o la mujer que se ha trabajado mucho. En muchos aspectos, hay una gran fortaleza física pero también la hay mental. Un gran corazón con pasión. Hay muchas cosas. Para ser un gran humano, yo digo un superhumano resiliente también hay que trabajarse mucho. Hay que entrenarse mucho como humano.

Un pequeño truco.

Decía que no hay trucos, pero yo recurro a uno basado en mi experiencia. Cuando siento un dolor intenso, algo que está llegando después de dejar de ver un poco las estrellas por el golpe sufrido, automáticamente ya entiendo que hay una oportunidad grande de aprendizaje. Siempre. Siempre la hay

Eso lo he constatado. No quiere que me creas como dice alguien a quien conozco. Pero, lo he podido verificar. Automáticamente, me catapulto a la acción. Me pongo en marcha. Me levanto y me pongo en marcha, a hacer lo que tenga que hacer.

Y, es muy curioso porque cuando pasa el tiempo y analizo vuelvo atrás y evalúo lo acontecido siempre descubro que se produjo algún aprendizaje en mi persona. Por lo tanto, no voy a decir que me resulta fácil ser resiliente, pero entiendo que es la mejor salida que a mí me queda.

Nada más. Esto que quería compartir pero que te resulte de alguna utilidad y que sigas paseando conmigo en estos en estos paseos matutinos. Un abrazo muy fuerte y disfruta de la vida que de eso va. E iré entendiendo de qué va también. Chao.